domingo, 2 de mayo de 2010
Que ya vale, joder.
Que sí, que a la hora de la verdad vale más aparentar que ser. Que un fantasma liga mil veces más que un intelectual, todos lo sabemos. Que si hay una rubia potente nadie le hará caso a su amiga la morena tímida. Que a una chiquilla cualquiera el que le hace humedecerse toda es el kinki sin camisa, con tableta de chocolate y que lleva un mes haciendo pesas y entrenando kickboxing. Que a quien le importa que lleves cinco o diez años entrenando aikido, toques la guitarra de puta madre y escribas que pareces Pérez - Reverte, si no lo proclamas al menos quince veces al día, con chulería convincente y dos o tres colegas que te rían las paridas y te dejen vía libre. Que si eres mona o pisas o te dejas pisar, porque no puede ser que esa puta sea más guapa que yo ¿no creen chicas? Que te importa más lo que piense el porriento del polígono de tu escote que cualquier cosa que te diga tu amigo, el de siempre, que lleva enamorado de ti años y que joder, a ver si se enrolla con una gorda desesperada pero inteligente y te deja en paz, el pesado de mierda. Que a estas alturas vale lo mismo un poema de amor de Quevedo que un ¡¿eeh?! si tienes el pelo todo pa' arriba y estás depilado. Y fos que asco tía, que le gusto a aquel pringado. Y tío, que buena que está aquella, a ver si la emborracho, mira a ver si puedes entretener a las cardos de las amigas, porfa crack, te debo una. Que cualquiera pueda caer y dejar a su novia, una niña tranquila e inteligente, pero no demasiado mona, si un putón desaforado se le echa encima, y yo te salvaré de la grifa, Sarita, que follar lo cura todo y tranquiliza el alma.
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