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martes, 1 de junio de 2010

Había que decirlo

Como muy sagazmente habréis notado, mis escasísimos e increíblemente apreciados lectores, no soy un escritor pródigo...

Al carajo. Que escribo demasiado poco y con demasiada poca frecuencia y que a partir de ahora os prometo que...
En serio, intentaré escribir con más frecuencia, un poco de todo, que al fin y al cabo, me viene bien como desahogo mental, que la salud mental es la más importante, siempre.

domingo, 2 de mayo de 2010

Que ya vale, joder.

Que sí, que a la hora de la verdad vale más aparentar que ser. Que un fantasma liga mil veces más que un intelectual, todos lo sabemos. Que si hay una rubia potente nadie le hará caso a su amiga la morena tímida. Que a una chiquilla cualquiera el que le hace humedecerse toda es el kinki sin camisa, con tableta de chocolate y que lleva un mes haciendo pesas y entrenando kickboxing. Que a quien le importa que lleves cinco o diez años entrenando aikido, toques la guitarra de puta madre y escribas que pareces Pérez - Reverte, si no lo proclamas al menos quince veces al día, con chulería convincente y dos o tres colegas que te rían las paridas y te dejen vía libre. Que si eres mona o pisas o te dejas pisar, porque no puede ser que esa puta sea más guapa que yo ¿no creen chicas? Que te importa más lo que piense el porriento del polígono de tu escote que cualquier cosa que te diga tu amigo, el de siempre, que lleva enamorado de ti años y que joder, a ver si se enrolla con una gorda desesperada pero inteligente y te deja en paz, el pesado de mierda. Que a estas alturas vale lo mismo un poema de amor de Quevedo que un ¡¿eeh?! si tienes el pelo todo pa' arriba y estás depilado. Y fos que asco tía, que le gusto a aquel pringado. Y tío, que buena que está aquella, a ver si la emborracho, mira a ver si puedes entretener a las cardos de las amigas, porfa crack, te debo una. Que cualquiera pueda caer y dejar a su novia, una niña tranquila e inteligente, pero no demasiado mona, si un putón desaforado se le echa encima, y yo te salvaré de la grifa, Sarita, que follar lo cura todo y tranquiliza el alma.

martes, 16 de febrero de 2010

Struck by la realidad

Queda demostrado que soy incapaz de mantener un blog.
Pero como yo soy así, seguiré escribiendo, ya que como dije o creí decir, este blog es, principalmente, para mí.
Por cierto, desde hace unos tres minutos tengo diecisiete años.
Curioso.
Eso, que es para mí, aunque como todo escritor, me encanta que me lean.
Dije que haría miles de cosas en la increíble demostración de chulería que es la declaración de principios.
Son mentira.
Es decir, pretendía escribir sobre todos esos temas y lo veía como un proyecto bonito, pero me he demostrado de que carezco del compromiso necesario para ello.
Me he demostrado de que carezco del compromiso necesario para un montón de cosas.
Demasiadas.
He oído decir que estar decepcionado con uno mismo es de gilipollas, de locos, o de gente insegura.
Entonces soy un gilipollas, un loco, y un tipo inseguro.
Putada.
¿Alguna vez has tenido la sensación de que no crees en ti mismo, sino en una versión idealizada, inventada o falsa tuya?
Eso sí que es una putada.
Es la trilladísima diferencia entre el "quiero ser" y el "soy" y la aún más trillada diferencia entre el "creo ser una persona (adjetivo calificativo, normalmente indicando una cualidad positiva, en este caso, por ejemplo, sincera)" y "en realidad, soy tal y tal"
Para que conste, soy un tipo sincero.
Prueba de ello es que esté escribiendo esto, ¿no?
En fin, que me he defraudado a mi mismo un número por definir de veces y que seguramente lo haré otro número por definir más.
Supongo que la confianza en uno mismo radica en saber estas cosas, lidiar con ellas, asumirlas, y progresar.
Un proceso digno de un Mac.
En mi caso, soy un tipo en eterna reconstrucción, o, por seguir con la metáfora, en eterna reprogramación.
Estoy muy harto de engañarme.
Estoy harto de desear y creer ser de "esa forma" y que no sea verdad.
No decían que que si creías en algo, ¿al final te convertirías en ese algo?
Uy, otra mentira.
Que guay.
Creo en unos valores, en unos principios determinados.
Pero, no cumplo con ellos a rajatabla. No predico con el ejemplo.
¿Eso no tenía una palabra que lo resumía?
Ah, sí, hipócrita.
Fíjate, entre mis valores está despreciar a los hipócritas.
¿Entonces, debería despreciarme a mi mismo?
Tómalo, me estoy dejando por todo lo alto.
Pero también está entre mis valores conocer a una persona antes de juzgarla.
Incluso conmigo mismo, que es lo que estoy haciendo ahora.
Supongo que una cosa anula a la otra.
Al menos, lo espero.
Bueno, vayamos a la causa de este derroche de autocomprensión, que ya está bien.

Lunes de carnaval en Tenerife.
Edu queda con los colegas para bajar a SC de fiesta.
Consigue improvisar un disfraz en el último momento y bla bla bla.
Edu está en un banco. Los colegas, alrededor, beben un vodka Moskovskaia mezclado con Sprite recién comprado (Edu no ha pagado).
Entre pitos y flautas, Edu se acaba bebiendo entre 1/6 y 1/7 de la botella.
Al rato, Edu empieza a ver las cosas como si estuviera lejos, o a través de una cortina, y casi comprende que el alcohol le ha sentado.
Supongo que Edu cree que la cosa no pasará a mayores, al fin y al cabo, Edu ha bebido en otras ocasiones, y en mayor cantidad (o eso cree).
Bueno, Edu y sus colegas se mueven, se encuentran con más colegas, se ríen, saltan, se desencuentran entre ellos...
Para cuando Edu se quiere dar cuenta, a base de beber sorbitos de bebidas de otra gente, ha mezclado Amareto, Yurinka, Arehucas y Smirnoff (recordemos el Moskovskaia).
En fin que Edu está, si no borracho, a un mínimo punto de estarlo.
Edu comete errores, aciertos, pierde la timidez, conoce gente, sale en fotos...
Y se divierte.
No quiere admitirlo, pero se divierte casi que por primera vez en esa clase de movida.
Al día siguiente Edu se acuerda de todo o de casi todo.
Un error brutal le retumba en la cabeza.
Puto alcohol - piensa.
Puto Edu - piensa.
Bueno, es un error y ya está. Está permitido equivocarse,¿no? (El miedo a las consecuencias, seguras, que tendrá ese error, planea por la mente de Edu)
Por supuesto que tiene consecuencias, todas ellas comprensibles, pero ninguna buena.
Edu se da la razón a sí mismo, comprende (cruelmente) que no valoraba tanto la relación con la persona afectada por ese error y cree haber superado el problema en cuestión.
Ese mismo día (uf, esto es dificillo de explicar) Edu queda con un colega para hacer esto y aquello.
Bueno, no sale bien, porque ese colega deja plantado a Edu. La duda de si el colega lo ha hecho aposta o si hubieron una serie de catastróficas condiciones que impidieron que quedaran y que Edu pudiera contactar con ese colega, flota en el aire.
Edu piensa, si lo hizo adrede, será porque tenía relación con esa persona.
Edu sabe que se conocían entre sí, y no se llevaban ni mucho ni poco, o eso cree Edu.
¿Será una putada, sin más?
Trabada mental impresionante.
Edu se da cuenta de que valora demasiado las opiniones de los demás y el porqué de sus actos.

En fin, causa y efecto, supongo.